Sinopsis

En un pueblo perdido de la España vacía aún existe una puerta forrada con dientes humanos que cierra una cuadra. Para los vecinos nunca supuso ninguna amenaza. Todos, hasta los más viejos, habían crecido con su presencia. La normalizaron. Pasaban junto a ella con escalofriante naturalidad. La misma con la que aceptaban la existencia de un nido de cigüeña en el campanario de la iglesia, los chorretones congelados en invierno del pilón de la plaza o la permutación inocente de las estaciones.

Pero Marta Parker, una joven psiquiatra llegada del centro de Nueva York, la contempló estremecida.

Había salido por ella una noche, dando desgarrados gritos, una vieja loca desdentada, poseída por Satanás.

Entró otra noche un soldado vomitando la cena, arrepentido de la barbaridad que acababa de cometer.

Pasó frente a ella una mujer destrozada por la derrota y la pena, tras dejar a su hija en un orfanato.

Solía sentarse junto a ese establo un sabio juez de paz, que, pese a sus profundos conocimientos y exquisitas formas, ocultaba un oscuro secreto.

Y un chico nostálgico de imaginación desbocada, al ver dos paletos gigantes clavados sobre las argollas, creyó ver la sombra de un monstruo escondido detrás de la puerta, dejando solo entrever, tras morder la madera, sus horripilantes dientes.

Aquellos incisivos, colmillos y muelas fueron testigos mudos de muchos desastres, misterios y un crimen perpetrado allí.

Un antiguo portón.

Una cuadra oscura, cerrada, como la boca de un muerto, con todas las piezas dentales por fuera.

Autor

Tilo Candela es el seudónimo del escritor segoviano afincado en Madrid, empresario en el sector de la alimentación y licenciado en Psicología por la UNED.

«Desde muy pequeño he sentido pasión por el mundo de las letras, por la manera en que el lenguaje va conformando nuestro imaginario, sensibilidad, pasión y representaciones internas que dejan en el espíritu los renglones de un libro. Siempre he disfrutado escribiendo. De hecho, ya escribía en la barriguita de mi madre, antes de poner los pies en el mundo. Lo recuerdo muy bien. También recuerdo mi primera poesía. La escribí en un espejo, con un rotulador naranja que encontré en un cajón. Mi madre se pasó media tarde borrándola con un rascador. Ella quería que fuera notario, como mi tío Federico».

Sobre el libro, otros escritores han dicho:

Recomiendo “Los ladrones de dientes” a los lectores inconformistas, ávidos de inteligencia y dispuestos a lo impensado. La trama no es la convencional, los personajes no son los predecibles, pero esa es precisamente la base del enorme disfrute de su lectura —Juan Ignacio Ferrándiz Avellano


Tilo Candela narra como quien vive: avanza, se detiene a veces, reflexiona, se lanza veloz. Su voz, originalísima, presenta unos argumentos y unos personajes que, con quiebros inesperados, mantienen al lector en vilo —María Luisa Toribio


La obra engatusa a través de sus personajes y nos conduce por la inquietante comarca de Cantoquinto, donde habitan los Cillovela, o por un Madrid neurótico por el que Marta Parker vaga discutiendo con sus fantasmas. Los acontecimientos se enredan y giran de tal modo que acabaremos comprendiendo que detrás de las apariencias, detrás de todo lo que nos resultaba ominoso, hay actos cargados de ternura —Javier Sales Melgarejo


Tilo Candela explota todo su potencial en esta obra con tintes de realismo mágico y humor negro donde su maestría queda reflejada en la psicología de los personajes, la originalidad de la trama y la mezcla de ternura, inocencia, tragedia y estupor que la componen —El Confidencial Digital